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Sentir ansiedad en determinadas situaciones es completamente normal. Sin embargo, cuando los ataques de pánico aparecen de forma repetida, sin motivo aparente, y afectan a tu dÃa a dÃa, puede tratarse de un trastorno de pánico. A continuación te explicamos en qué consiste y cómo puede tratarse de forma eficaz.
El trastorno El trastorno de pánico es un tipo de trastorno de ansiedad caracterizado por ataques de pánico recurrentes e inesperados. Estos ataques son episodios intensos de miedo o malestar que surgen de forma repentina, incluso cuando no hay un peligro real.
Durante un ataque de pánico, pueden aparecer sÃntomas tanto fÃsicos como emocionales, entre ellos:
Después de un episodio, es habitual que la persona viva con miedo constante a que vuelva a ocurrir, lo que puede llevarla a evitar ciertos lugares o situaciones por temor a sufrir otro ataque. Con el tiempo, este patrón puede limitar de forma importante la vida cotidiana.
La buena noticia es que el trastorno de pánico tiene tratamiento, y con la ayuda adecuada es posible recuperar el control y volver a vivir con calma.
Lo que realmente destacó de nuestra terapeuta fue su empatÃa genuina y su capacidad de comprensión. No solo tenÃa un profundo conocimiento sobre la neurodiversidad, sino que también compartÃa experiencias personales que conectaron con nosotros de inmediato, creando un vÃnculo de confianza desde el primer momento.
Benedetta Osarenk
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El sÃntoma principal son los ataques de pánico recurrentes, que suelen alcanzar su máxima intensidad en pocos minutos. Los sÃntomas más frecuentes incluyen:
Los ataques pueden aparecer de forma inesperada, incluso durante el sueño, lo que genera una gran incertidumbre y ansiedad anticipatoria.
Con el tiempo, el miedo a experimentar nuevos ataques puede hacer que la persona evite actividades, lugares o situaciones asociadas a los episodios anteriores, afectando de forma notable su bienestar y calidad de vida.rir nuevos episodios puede llevarte a evitar lugares o situaciones que asocias con los ataques previos. Este comportamiento afecta de manera importante tu calidad de vida.das con episodios previos. Este cambio de comportamiento puede tener un impacto significativo en su calidad de vida.
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El trastorno de pánico puede tratarse de forma eficaz, y con el acompañamiento adecuado es posible recuperar el equilibrio y volver a vivir con calma.
El tratamiento suele incluir una o varias de las siguientes opciones:
Si sientes que el miedo o la ansiedad están limitando tu vida, buscar ayuda profesional es un paso fundamental hacia tu bienestar.
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Busca y selecciona a un terapeuta en función de sus opiniones, especialización y formación, para asegurarte de encontrar la opción que mejor se adapte a tus necesidades.
Elige una sesión de 45, 60 o 90 minutos, o bien un paquete, que te permite tener flexibilidad y control sobre la duración e intensidad de la terapia.
El trastorno de pánico es un trastorno de ansiedad caracterizado por ataques de pánico repetidos e inesperados: periodos intensos de ansiedad o miedo graves que se desarrollan rápidamente, a menudo sin causa aparente.
Los ataques de pánico se caracterizan por sensaciones repentinas e intensas de miedo o ansiedad. Los sÃntomas más frecuentes son palpitaciones, sudoración, temblores, dificultad para respirar, dolor torácico, náuseas y sensación de pérdida de control o miedo a morir. Los sÃntomas pueden aparecer de forma inesperada y a menudo sin motivo aparente, lo que genera inquietud ante la posibilidad de que se produzcan más ataques.
Un ataque de pánico suele durar entre 5 y 20 minutos, pero los sÃntomas pueden ser intensos y abrumadores durante ese tiempo. Algunas personas pueden experimentar ataques prolongados o consecutivos, lo que puede hacer que parezca que el ataque dura más tiempo.
Las investigaciones muestran que el trastorno de pánico puede tener un componente genético, lo que significa que puede haber un mayor riesgo si un pariente cercano padece la enfermedad. Sin embargo, los factores ambientales y las experiencias personales también desempeñan un papel importante en el desarrollo del trastorno de pánico.
Los niños y adolescentes pueden padecer trastorno de pánico. Los sÃntomas pueden ser similares a los de los adultos, pero a los más jóvenes puede resultarles más difÃcil expresar sus sentimientos. Es importante reconocer los signos de ansiedad en niños y adolescentes y buscar ayuda profesional si es necesario.
Los sÃntomas del trastorno de pánico consisten principalmente en episodios repetidos de ataques de pánico, que son oleadas repentinas de miedo o ansiedad intensos que alcanzan su punto máximo en cuestión de minutos. Tener un ataque de pánico no significa tener un trastorno de pánico.
El trastorno de pánico suele tratarse con una combinación de terapia cognitivo-conductual (TCC), fármacos como los ISRS y los IRSN, y ajustes del estilo de vida, como ejercicio y técnicas de control del estrés. Un plan de tratamiento personalizado, desarrollado con un profesional sanitario, es esencial para controlar eficazmente los sÃntomas.
Si alguien está sufriendo un ataque de pánico, lo más importante es mantener la calma y transmitir tranquilidad. Tu actitud puede ser clave para ayudarle a sentirse más seguro. AnÃmale a respirar lenta y profundamente, sugiriéndole que inhale por la nariz contando hasta cuatro, mantenga el aire un momento y exhale lentamente por la boca. Escucha lo que quiera expresar sin juzgar ni restar importancia a sus emociones; evitar frases como «no es para tanto» es fundamental, ya que podrÃa sentirse incomprendido. Si es posible, busca un lugar tranquilo donde se sienta más cómodo, lejos de estÃmulos como ruidos fuertes o aglomeraciones. No le presiones para que se calme o actúe de otra manera, ya que un ataque de pánico es una reacción involuntaria que necesita tiempo para disminuir. Una vez que haya pasado, anÃmale a buscar ayuda profesional para entender y gestionar mejor lo que está experimentando. Tu apoyo puede marcar una gran diferencia.
Los sÃntomas de un ataque de pánico y algunos problemas cardiacos pueden ser similares. Sin embargo, un ataque de pánico suele caracterizarse por la aparición repentina de miedo o ansiedad intensos con sÃntomas como palpitaciones, sudoración y temblores, mientras que los problemas cardiacos presentan sÃntomas fÃsicos más consistentes como dolor torácico y dificultad para respirar. Es importante acudir al médico para obtener un diagnóstico adecuado.
El alcohol y las drogas pueden afectar negativamente al trastorno de pánico. Aunque algunas personas consumen estas sustancias para automedicarse, en realidad aumentan la frecuencia e intensidad de los ataques de pánico a largo plazo e incluso provocan adicción y otros problemas de salud.
Los estudios demuestran que los ataques de pánico son más frecuentes en las mujeres que en los hombres. Esto puede deberse en parte a factores biológicos, hormonales y psicosociales. Ambos deben buscar y acceder a un tratamiento adecuado para controlar su afección.
Lavendla cuenta con un equipo de psicólogos y terapeutas experimentados que trabajan con TCC y que pueden ayudarte a sentirte mejor si tienes sÃntomas de leves a moderados. Si tiene sÃntomas más graves, contacta con tu médico de cabecera para que te derive a un psiquiatra especializado. En caso de crisis aguda de salud mental, llama inmediatamente al 112.
Dar el paso de pedir ayuda es una decisión valiente y positiva. Significa que estás dispuesto a tomar el control de cómo te sientes y a construir una vida más tranquila.
A continuación, te explicamos cómo suele desarrollarse el tratamiento psicológico, especialmente cuando se trabaja con terapia cognitivo-conductual (TCC):
En la primera sesión, el psicólogo realiza una evaluación completa para comprender tu estado emocional y fÃsico. Te hará preguntas sobre tu historia personal, tus pensamientos, tus emociones y tus hábitos. También puede pedirte que completes algunos cuestionarios que ayudarán a diseñar un plan adaptado a ti.
Tú y tu terapeuta trabajaréis juntos para definir objetivos claros, tanto a corto como a largo plazo. Identificaréis las áreas de tu vida más afectadas por la ansiedad y los cambios que deseas conseguir.
Aquà comienza el trabajo terapéutico. Aprenderás estrategias prácticas para gestionar los sÃntomas del pánico. Por ejemplo, la terapia de exposición te ayudará a enfrentarte gradualmente a las situaciones que temes, de forma segura y acompañada, reduciendo poco a poco la ansiedad.
Durante las sesiones de seguimiento, revisaréis juntos cómo estás aplicando las herramientas aprendidas y qué avances has logrado. Si es necesario, el terapeuta ajustará el plan de tratamiento para adaptarlo a tus necesidades.
Cuando la terapia llega a su fin, se repasan los logros alcanzados y se diseña un plan de mantenimiento para ayudarte a consolidar lo aprendido y prevenir recaÃdas. También puede acordarse un seguimiento periódico para revisar cómo te encuentras a largo plazo.
Si crees que podrÃas estar sufriendo un trastorno de pánico —o si alguien cercano necesita ayuda—, no estás solo.
Pedir apoyo es el primer paso hacia el cambio.
Puedes reservar una sesión con uno de nuestros psicólogos colegiados y empezar a trabajar en tu bienestar hoy mismo.