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Si te hurgas constantemente las heridas o lesiones de la piel, puede que estés lidiando con dermatilomanÃa. Es una condición difÃcil, pero tratable. A continuación, te explicamos qué es, cuáles son sus causas, y cómo buscar ayuda.
La dermatilomanÃa se refiere a hurgarse la piel de forma compulsiva y repetitiva, lo que suele provocar daños visibles como heridas o cicatrices. Este comportamiento suele comenzar en la adolescencia o en los primeros años de la edad adulta, aunque también puede aparecer más tarde. A menudo, el estrés agrava estos hábitos.
Muchas personas sienten vergüenza por estas conductas, lo que a veces les impide buscar ayuda. Sin embargo, es importante saber que este problema tiene tratamiento.
Hay múltiples factores que pueden estar detrás de la dermatilomanÃa. Las investigaciones apuntan a una combinación de razones genéticas y ambientales. Es un trastorno que tiene similitudes con la tricotilomanÃa, que consiste en arrancarse el cabello de forma compulsiva.
Lo que realmente destacó de nuestra terapeuta fue su empatÃa genuina y su capacidad de comprensión. No solo tenÃa un profundo conocimiento sobre la neurodiversidad, sino que también compartÃa experiencias personales que conectaron con nosotros de inmediato, creando un vÃnculo de confianza desde el primer momento.
Benedetta Osarenk
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Si crees que podrÃas tener dermatilomanÃa, responder estas preguntas puede orientarte:
Si has respondido que sà a varias de estas preguntas, puede ser un buen momento para buscar ayuda profesional.
En adultos, se estima que entre el 1 % y el 5 % de la población padece dermatilomanÃa, y parece ser más frecuente en mujeres que en hombres. Aunque no hay muchos estudios especÃficos en niños y adolescentes, también puede afectarles.
Además, la dermatilomanÃa suele estar asociada con otros trastornos psicológicos, como la ansiedad, la depresión, la dismorfofobia, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) o los trastornos de la conducta alimentaria.
Es común que las personas que se autolesionan también se hurguen la piel, pero las motivaciones suelen ser diferentes. En las autolesiones, el objetivo es causar daño deliberado, mientras que en la dermatilomanÃa el comportamiento está más relacionado con una compulsión. Ambos problemas necesitan atención especializada.
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La dermatilomanÃa implica hurgarse compulsivamente distintas partes del cuerpo: cara, manos, uñas, brazos o cualquier otra zona. Esto puede hacerse de forma consciente (con una necesidad clara de hacerlo) o inconsciente (sin darse cuenta).
Algunos de los sÃntomas más comunes incluyen:
Estos sÃntomas pueden afectar tanto a las actividades diarias como a las relaciones sociales, generando vergüenza, culpa e incluso aislamiento.
El tratamiento más efectivo para la dermatilomanÃa es el Entrenamiento para la Reversión de Hábitos (HRT, por sus siglas en inglés). Este enfoque busca reemplazar el hábito de hurgarse con otras acciones menos perjudiciales.
El tratamiento incluye tres pasos clave:
Es importante hacer un seguimiento del tratamiento para asegurar que los resultados se mantienen a largo plazo.
La severidad del problema puede variar:
Además, si el hábito ha causado problemas fÃsicos, como infecciones, es fundamental consultar a un médico de cabecera. Aunque el tratamiento farmacológico para la dermatilomanÃa aún no está suficientemente investigado, puede ser útil en algunos casos bajo supervisión médica.
Recuerda que pedir ayuda es un paso importante hacia la mejora. Tanto los psicólogos como los psiquiatras especializados pueden ayudarte a retomar el control y mejorar tu calidad de vida.
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Busca y selecciona a un terapeuta en función de sus opiniones, especialización y formación, para asegurarte de encontrar la opción que mejor se adapte a tus necesidades.
Elige una sesión de 45, 60 o 90 minutos, o bien un paquete, que te permite tener flexibilidad y control sobre la duración e intensidad de la terapia.
Superar la dermatilomanÃa puede ser un desafÃo, pero pedir ayuda es el primer paso para mejorar. Hablar con un psicólogo o psicoterapeuta titulado puede ayudarte a comprender mejor este trastorno y a aprender formas eficaces de gestionarlo. No estás solo, y pedir ayuda es completamente normal. En Lavendla contamos con terapeutas y psicólogos cualificados que pueden ayudarte a dejar atrás los comportamientos compulsivos.
Muchas personas creen que la terapia es solo para casos «muy graves» o que pedir ayuda es un signo de debilidad. Estos son mitos que vale la pena desmontar: la terapia es un paso hacia la mejora y el bienestar. En Lavendla hacemos que lo difÃcil se vuelva más sencillo. Solo tienes que reservar una sesión online con uno de los psicólogos y terapeutas colegiados disponibles en nuestra página web.
Si tú, o alguien cercano, estás luchando con comportamientos compulsivos, es importante hablar con un profesional. Los psicólogos y terapeutas de Lavendla son profesionales experimentados y mantienen todas las conversaciones bajo la más estricta confidencialidad. Dar el primer paso puede parecer difÃcil, pero no estás solo.
Vivir con dermatilomanÃa puede ser un desafÃo diario, pero hay soluciones disponibles. Con el apoyo y las herramientas adecuadas, puedes mejorar tu calidad de vida de forma significativa. Si estás listo para empezar este cambio, estamos aquà para apoyarte. Reserva tu primera sesión hoy mismo y comienza tu camino hacia un futuro mejor.
Buscar ayuda es un paso positivo hacia una mejor salud mental. Decidir tomar el control de cómo te sientes es algo valiente y poderoso. Aquà te explicamos los pasos habituales de un tratamiento basado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC).
En la primera reunión con tu psicólogo o terapeuta, se realiza una evaluación para revisar tu estado de salud mental y fÃsica. Es probable que te hagan preguntas sobre tu situación personal, tus sentimientos, pensamientos y comportamientos. También podrÃan pedirte que rellenes algunos formularios de evaluación.
En este punto, tú y tu terapeuta estableceréis objetivos concretos para la terapia, tanto a corto como a largo plazo. Juntos identificaréis las áreas de tu vida más afectadas por el problema y decidiréis cómo te gustarÃa trabajar para mejorarlas.
Aquà es donde comienza la parte práctica del tratamiento. A través de diferentes ejercicios, aprenderás herramientas para superar la dermatilomanÃa y gestionar sus efectos. Una de las técnicas más utilizadas es el Entrenamiento para la Reversión de Hábitos (HRT), que consiste en sustituir el hábito de hurgarse la piel por comportamientos alternativos y menos dañinos.
Durante el tratamiento, se realizan revisiones periódicas para asegurarse de que el plan está funcionando. Si es necesario, se ajustan las estrategias o se renueva el enfoque del tratamiento.
Cuando la terapia llega a su fin, se realiza un repaso de los progresos alcanzados. También se elabora un plan de mantenimiento para que sigas aplicando las herramientas y estrategias aprendidas. Es importante continuar vigilando los avances con el tiempo para mantener los resultados.
Si tú o alguien cercano necesita ayuda profesional, no dudes en reservar una sesión con uno de nuestros psicólogos o terapeutas colegiados. Tomar la decisión de buscar ayuda puede marcar una gran diferencia en tu vida.