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Dermatilomanía

Si te hurgas constantemente las heridas o lesiones de la piel, puede que estés lidiando con dermatilomanía. Es una condición difícil, pero tratable. A continuación, te explicamos qué es, cuáles son sus causas, y cómo buscar ayuda.

¿Qué es la dermatilomanía?

La dermatilomanía se refiere a hurgarse la piel de forma compulsiva y repetitiva, lo que suele provocar daños visibles como heridas o cicatrices. Este comportamiento suele comenzar en la adolescencia o en los primeros años de la edad adulta, aunque también puede aparecer más tarde. A menudo, el estrés agrava estos hábitos.

Muchas personas sienten vergüenza por estas conductas, lo que a veces les impide buscar ayuda. Sin embargo, es importante saber que este problema tiene tratamiento.

Causas de la dermatilomanía

Hay múltiples factores que pueden estar detrás de la dermatilomanía. Las investigaciones apuntan a una combinación de razones genéticas y ambientales. Es un trastorno que tiene similitudes con la tricotilomanía, que consiste en arrancarse el cabello de forma compulsiva.

Lo que realmente destacó de nuestra terapeuta fue su empatía genuina y su capacidad de comprensión. No solo tenía un profundo conocimiento sobre la neurodiversidad, sino que también compartía experiencias personales que conectaron con nosotros de inmediato, creando un vínculo de confianza desde el primer momento.

Benedetta Osarenk

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Diagnóstico de la dermatilomanía

Si crees que podrías tener dermatilomanía, responder estas preguntas puede orientarte:

  • ¿Te hurgas, rascas, pinchas o dañas la piel de alguna forma?
  • ¿Lo haces con frecuencia?
  • ¿Has intentado dejar de hacerlo, pero no lo consigues?
  • ¿Sientes que este hábito te genera problemas o afecta a tu vida diaria?

Si has respondido que sí a varias de estas preguntas, puede ser un buen momento para buscar ayuda profesional.

En adultos, se estima que entre el 1 % y el 5 % de la población padece dermatilomanía, y parece ser más frecuente en mujeres que en hombres. Aunque no hay muchos estudios específicos en niños y adolescentes, también puede afectarles.

Además, la dermatilomanía suele estar asociada con otros trastornos psicológicos, como la ansiedad, la depresión, la dismorfofobia, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) o los trastornos de la conducta alimentaria.

Dermatilomanía y autolesiones

Es común que las personas que se autolesionan también se hurguen la piel, pero las motivaciones suelen ser diferentes. En las autolesiones, el objetivo es causar daño deliberado, mientras que en la dermatilomanía el comportamiento está más relacionado con una compulsión. Ambos problemas necesitan atención especializada.


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Síntomas de la dermatilomanía

La dermatilomanía implica hurgarse compulsivamente distintas partes del cuerpo: cara, manos, uñas, brazos o cualquier otra zona. Esto puede hacerse de forma consciente (con una necesidad clara de hacerlo) o inconsciente (sin darse cuenta).

Algunos de los síntomas más comunes incluyen:

  • Hurgarse, rascarse, pincharse o dañar la piel.
  • Intentar parar o reducir este hábito sin éxito.
  • Experimentar ansiedad o estrés antes de hacerlo, y alivio al llevarlo a cabo.
  • Realizar este comportamiento en privado, normalmente solo frente a familiares.
  • Buscar costras específicas para hurgarlas, e incluso jugar con la piel arrancada.
  • Tener llagas o lesiones que se perpetúan debido al hábito.

Estos síntomas pueden afectar tanto a las actividades diarias como a las relaciones sociales, generando vergüenza, culpa e incluso aislamiento.

Tratamiento de la dermatilomanía

El tratamiento más efectivo para la dermatilomanía es el Entrenamiento para la Reversión de Hábitos (HRT, por sus siglas en inglés). Este enfoque busca reemplazar el hábito de hurgarse con otras acciones menos perjudiciales.

El tratamiento incluye tres pasos clave:

  1. Entrenamiento en conciencia: Identificar en qué momentos y circunstancias ocurre el comportamiento.
  2. Contramovimientos: Sustituir el hábito por un movimiento incompatible, como apretar los puños.
  3. Apoyo social: Involucrar a familiares o personas cercanas para que puedan ofrecer ayuda y motivación.

Es importante hacer un seguimiento del tratamiento para asegurar que los resultados se mantienen a largo plazo.

La severidad del problema puede variar:

  • Para casos leves, un psicólogo especializado en terapia cognitivo-conductual (TCC) puede ser suficiente.
  • En casos más graves, puede ser necesario acudir a un psiquiatra para obtener una atención más especializada.

Además, si el hábito ha causado problemas físicos, como infecciones, es fundamental consultar a un médico de cabecera. Aunque el tratamiento farmacológico para la dermatilomanía aún no está suficientemente investigado, puede ser útil en algunos casos bajo supervisión médica.

Recuerda que pedir ayuda es un paso importante hacia la mejora. Tanto los psicólogos como los psiquiatras especializados pueden ayudarte a retomar el control y mejorar tu calidad de vida.


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Buscar ayuda puede cambiar tu vida

Superar la dermatilomanía puede ser un desafío, pero pedir ayuda es el primer paso para mejorar. Hablar con un psicólogo o psicoterapeuta titulado puede ayudarte a comprender mejor este trastorno y a aprender formas eficaces de gestionarlo. No estás solo, y pedir ayuda es completamente normal. En Lavendla contamos con terapeutas y psicólogos cualificados que pueden ayudarte a dejar atrás los comportamientos compulsivos.

Conceptos erróneos sobre la terapia

Muchas personas creen que la terapia es solo para casos «muy graves» o que pedir ayuda es un signo de debilidad. Estos son mitos que vale la pena desmontar: la terapia es un paso hacia la mejora y el bienestar. En Lavendla hacemos que lo difícil se vuelva más sencillo. Solo tienes que reservar una sesión online con uno de los psicólogos y terapeutas colegiados disponibles en nuestra página web.

Tu próximo paso

Si tú, o alguien cercano, estás luchando con comportamientos compulsivos, es importante hablar con un profesional. Los psicólogos y terapeutas de Lavendla son profesionales experimentados y mantienen todas las conversaciones bajo la más estricta confidencialidad. Dar el primer paso puede parecer difícil, pero no estás solo.

Vivir con dermatilomanía puede ser un desafío diario, pero hay soluciones disponibles. Con el apoyo y las herramientas adecuadas, puedes mejorar tu calidad de vida de forma significativa. Si estás listo para empezar este cambio, estamos aquí para apoyarte. Reserva tu primera sesión hoy mismo y comienza tu camino hacia un futuro mejor.


¿En qué consiste el tratamiento de la dermatilomanía?

Buscar ayuda es un paso positivo hacia una mejor salud mental. Decidir tomar el control de cómo te sientes es algo valiente y poderoso. Aquí te explicamos los pasos habituales de un tratamiento basado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC).

Paso 1: Sesión de evaluación inicial

En la primera reunión con tu psicólogo o terapeuta, se realiza una evaluación para revisar tu estado de salud mental y física. Es probable que te hagan preguntas sobre tu situación personal, tus sentimientos, pensamientos y comportamientos. También podrían pedirte que rellenes algunos formularios de evaluación.

Paso 2: Fijación de objetivos

En este punto, tú y tu terapeuta estableceréis objetivos concretos para la terapia, tanto a corto como a largo plazo. Juntos identificaréis las áreas de tu vida más afectadas por el problema y decidiréis cómo te gustaría trabajar para mejorarlas.

Paso 3: Tratamiento con técnicas y herramientas

Aquí es donde comienza la parte práctica del tratamiento. A través de diferentes ejercicios, aprenderás herramientas para superar la dermatilomanía y gestionar sus efectos. Una de las técnicas más utilizadas es el Entrenamiento para la Reversión de Hábitos (HRT), que consiste en sustituir el hábito de hurgarse la piel por comportamientos alternativos y menos dañinos.

Paso 4: Seguimiento y evaluación

Durante el tratamiento, se realizan revisiones periódicas para asegurarse de que el plan está funcionando. Si es necesario, se ajustan las estrategias o se renueva el enfoque del tratamiento.

Paso 5: Finalización y mantenimiento

Cuando la terapia llega a su fin, se realiza un repaso de los progresos alcanzados. También se elabora un plan de mantenimiento para que sigas aplicando las herramientas y estrategias aprendidas. Es importante continuar vigilando los avances con el tiempo para mantener los resultados.

Si tú o alguien cercano necesita ayuda profesional, no dudes en reservar una sesión con uno de nuestros psicólogos o terapeutas colegiados. Tomar la decisión de buscar ayuda puede marcar una gran diferencia en tu vida.


mariana kayat, lavendla therapy

Escrito por Mariana Kayat

Psicóloga y mediadora en Barcelona, especializada en crecimiento personal, bienestar emocional y resolución de conflictos. Acompaña a las personas en procesos de cambio, ayudándolas a afrontar los desafíos con mayor claridad y equilibrio.