Inicio / Terapia / Psicólogo infantil / Baja autoestima en los niños

Baja autoestima en los niños

Tener una autoestima positiva es clave para una infancia sana y feliz. A continuación, vamos a ver qué es la autoestima, cómo identificar cuando un niño tiene la autoestima baja y cómo podemos ayudar a mejorarla.

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es la manera en que nos percibimos y nos valoramos a nosotros mismos. En los niños, la imagen que tienen de sí mismos cambia mucho y está influenciada por varios factores, desde lo que ocurre en casa hasta sus experiencias en el colegio. Tener una autoestima positiva es la base para mantener una buena salud mental, mientras que una autoestima baja puede tener efectos negativos, tanto psicológicos como sociales.

¿Por qué es importante?

Los niños están en un proceso de descubrirse a sí mismos y entender el mundo que les rodea. Una autoestima fuerte actúa como una protección frente a las dificultades de la vida. Afecta a todos los aspectos de su día a día, desde el rendimiento en el colegio hasta las relaciones sociales y la capacidad para enfrentarse a los retos. Un niño con baja autoestima puede experimentar ansiedad, depresión e incluso aislamiento social.

Con el apoyo adecuado y la conciencia de su situación, los niños con baja autoestima pueden aprender a ver sus fortalezas y su propio valor. Aquí es donde entramos nosotros, como padres, maestros y mentores, para acompañarles en este proceso.

Lo que realmente destacó de nuestra terapeuta fue su empatía genuina y su capacidad de comprensión. No solo tenía un profundo conocimiento sobre la neurodiversidad, sino que también compartía experiencias personales que conectaron con nosotros de inmediato, creando un vínculo de confianza desde el primer momento.

Benedetta Osarenk

Nuestros Profesionales

Haz click aquí para ver todos los psicólogos, terapeutas y coaches.

Síntomas de baja autoestima en los niños

Es importante reconocer los signos de baja autoestima en los niños para poder darles el apoyo necesario. A continuación, te compartimos algunos de los síntomas más comunes:

  • Imagen negativa de sí mismo: El niño se ve a sí mismo de manera negativa y no se siente tan bien como los demás.
  • Evitación de retos: El miedo al fracaso les lleva a evitar situaciones nuevas.
  • Retraimiento social: Se alejan de los demás por miedo a las críticas o al rechazo.
  • Sensibilidad a las críticas: Incluso las críticas pequeñas les afectan y pueden provocar reacciones intensas.
  • Perfeccionismo: Se imponen exigencias poco realistas, lo que les genera frustración.
  • Bajo umbral de frustración: Se alteran o frustran con facilidad, sobre todo cuando les desafían.
  • Autocrítica: Son muy duros consigo mismos por pequeños fallos o situaciones fuera de su control.
  • Miedo a las nuevas experiencias: Se aferran a lo conocido por miedo a fracasar.
  • Sentimiento de desesperanza: A veces expresan que no ven salida a sus problemas o que no hay forma de mejorar.

Si detectas estos síntomas en un niño, es recomendable buscar ayuda profesional para darle el apoyo el apoyo que necesita.


Reservar una reunión

Rellene el formulario, elija un consejero y proceda al pago.

Autoestima en niños y adolescentes: cómo acompañarla en cada etapa

La autoestima es la base de cómo un niño se percibe a sí mismo y al mundo que le rodea. No es algo fijo: se va construyendo día a día a través de las experiencias, las relaciones y la forma en que los adultos responden a sus emociones y logros. Acompañar esa construcción de forma consciente ayuda a que los niños se sientan capaces, valiosos y seguros.

A continuación, te presentamos cómo evoluciona la autoestima según la edad y qué puedes hacer para fortalecerla en cada etapa:

Primera infancia (0-5 años)

En estos primeros años, los niños están descubriendo quiénes son. Su autoestima se nutre de la relación afectiva con sus cuidadores principales. Se desarrollan las sensaciones de seguridad, pertenencia y confianza.

Cómo ayudar:

  • Refuerzo positivo inmediato: celebra los pequeños logros del día a día, como cuando intenta ponerse los zapatos o aprende una palabra nueva.
  • Nombrar y validar emociones: frases como “Entiendo que estés enfadado. Estoy contigo.” les enseñan que sus emociones son válidas.
  • Rutinas estables: la previsibilidad genera seguridad. Saber qué esperar del día les ayuda a sentirse tranquilos.
  • Juego compartido: dedicar tiempo exclusivo, aunque sean 10 minutos, refuerza el vínculo y su sensación de importancia.

Recuerda: No se trata de decir “¡qué bien todo!”, sino de reconocer su esfuerzo: “Has seguido intentando encajar la pieza. Eso demuestra paciencia.”

Edad escolar (6-12 años)

En estas edades, los niños amplían su mundo social. El colegio, las actividades y los amigos cobran mucha importancia. Empiezan a comparar sus habilidades con las de otros.

Cómo ayudar:

  • Destaca fortalezas reales: si al niño se le da bien dibujar, conversar, organizar o ayudar, díselo de forma clara y concreta.
  • Normaliza el error: enséñale que equivocarse es parte del aprendizaje. Puedes decir: “Todos fallamos cuando aprendemos algo nuevo. Lo importante es intentarlo de nuevo.”
  • Evita comparaciones: tanto con hermanos como con otros niños. Cada niño tiene un ritmo distinto.
  • Anima a probar cosas nuevas: no solo actividades en las que destaque, también en las que pueda descubrir nuevas habilidades.
  • Habla de esfuerzo en vez de resultados: “Me encanta cómo te esforzaste en esta tarea.” en lugar de “Qué nota sacaste.”

💡 Mensaje clave: “Eres valioso no por lo que haces, sino por quien eres.”

Adolescencia (13-19 años)

La adolescencia es un periodo intenso: cambios físicos, búsqueda de identidad y mayor sensibilidad a la opinión de los demás. La autoestima puede subir y bajar rápidamente.

Cómo ayudar:

  • Fomenta la comunicación abierta: escucha sin interrumpir, aconsejar o juzgar. A veces solo necesitan ser escuchados.
  • Respeta su necesidad de independencia: dale espacio para tomar decisiones y asumir responsabilidades, incluso equivocarse.
  • Habla sobre redes sociales: explícales que lo que se muestra en línea es solo una parte de la realidad. Ayúdales a desarrollar pensamiento crítico.
  • Refuerza sus valores y capacidades internas: la creatividad, la empatía, el sentido del humor o la constancia valen más que la apariencia o la popularidad.
  • Sé un modelo: los adolescentes perciben cómo te tratas a ti mismo. Si te hablas con respeto, ellos aprenden a hacerlo también.

💡 Frase útil: “No tienes que gustarle a todo el mundo. Lo importante es que seas fiel a ti.”


¿Por qué Lavendla?

4,7 sobre 5 en más de 6000 opiniones

Miles de personas confían en Lavendla Therapy por su compromiso con un servicio y apoyo excepcionales.

Elige a tu terapeuta

Busca y selecciona a un terapeuta en función de sus opiniones, especialización y formación, para asegurarte de encontrar la opción que mejor se adapte a tus necesidades.

Sesiones de 45, 60 o 90 minutos

Elige una sesión de 45, 60 o 90 minutos, o bien un paquete, que te permite tener flexibilidad y control sobre la duración e intensidad de la terapia.

¿Qué pueden hacer los padres para reforzar la autoestima de sus hijos?

Los padres juegan un papel fundamental en el refuerzo de la autoestima de sus hijos. Para ello, es clave ofrecerles amor incondicional, elogiar sus esfuerzos (y no solo los resultados), escuchar activamente sus pensamientos y sentimientos, fomentar su independencia y ser un modelo de imagen positiva de sí mismos, además de enseñarles habilidades para resolver problemas. Con estas acciones, los padres crean un entorno seguro y de apoyo, sobre el que los niños pueden crecer y desarrollar una autoestima sólida.

Tratamiento con un psicólogo infantil

Pedir ayuda a un psicólogo infantil es un paso importante cuando un niño tiene dificultades emocionales o psicológicas. Según la edad del niño, el tratamiento puede variar. En España, existen diversas organizaciones y profesionales, como los psicólogos infantiles de Lavendla, que cuentan con amplia experiencia en el trabajo con niños.

El tratamiento con un psicólogo infantil se adapta a las necesidades específicas de cada niño e incluye diferentes enfoques, como la terapia de juego, la terapia familiar o la terapia de grupo. El objetivo es mejorar el bienestar emocional del niño y enseñarle herramientas efectivas para afrontar los retos emocionales. El psicólogo infantil trabajará de manera cercana con la familia y, en ocasiones, con la escuela, para garantizar que el niño se desarrolle en un entorno seguro y pueda aprender a gestionar sus emociones y comportamientos de forma adecuada.

Es importante tener en cuenta que cada niño es único, por lo que el tratamiento siempre se personaliza según sus necesidades. Contar con el apoyo de un psicólogo infantil puede proporcionarle a tu hijo las herramientas necesarias para gestionar sus emociones y comportamientos de una manera saludable.


Tratamiento con un psicólogo infantil

Buscar ayuda de un psicólogo infantil es una decisión importante si un niño está atravesando dificultades emocionales o si como padres se encuentran con problemas para gestionarlos. A continuación, te explicamos cómo suele ser el tratamiento:

  • Primer paso: Consulta inicial en la que el psicólogo evalúa las necesidades del niño mediante conversaciones tanto con el niño como con los padres.
  • Plan de tratamiento: Se elabora un plan individualizado, teniendo en cuenta la situación y las necesidades específicas del niño.
  • Tipos de terapia: Los métodos más comunes son la terapia de juego (especialmente para los más pequeños), que utiliza el juego como herramienta para la expresión y el procesamiento emocional, y la terapia de conversación o terapia cognitivo-conductual (TCC) para los niños mayores, que se centra en cambiar los patrones de pensamiento y comportamientos negativos. La terapia familiar también puede ser útil para implicar a todos los miembros de la familia en el proceso.
  • Asesoramiento parental: Los padres reciben orientación y apoyo para poder ayudar mejor a su hijo en casa, aplicando las herramientas aprendidas en las sesiones.
  • Seguimiento y ajuste: El plan de tratamiento se evalúa regularmente y se ajusta según sea necesario para asegurar el mejor resultado posible.

Recuerda que cada niño es único, y por eso el tratamiento se adapta a sus necesidades. Trabajar con un psicólogo infantil puede proporcionar a tu hijo y a ti las herramientas necesarias para gestionar las emociones y comportamientos de manera saludable. En Lavendla, tenemos psicólogos infantiles experimentados que harán más fácil lo que parece difícil.


mariana kayat, lavendla therapy

Escrito por Mariana Kayat

Psicóloga y mediadora en Barcelona, especializada en crecimiento personal, bienestar emocional y resolución de conflictos. Acompaña a las personas en procesos de cambio, ayudándolas a afrontar los desafíos con mayor claridad y equilibrio.