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Terrores nocturnos en los niños

Cuando los niños se despiertan por la noche con un miedo intenso o pánico, es posible que estén experimentando terrores nocturnos. Aquí te explicamos qué son, cómo afrontarlos y cuándo deberías buscar ayuda.

¿Qué son los terrores nocturnos?

Los terrores nocturnos son un trastorno del sueño que puede resultar preocupante tanto para los niños como para sus familias. Suelen ocurrir en las primeras horas de la noche y se caracterizan por episodios de miedo o pánico intensos.

Durante estos episodios, el niño puede gritar, llorar, jadear o parecer inconsolable, aunque no suele estar completamente despierto. Al día siguiente, normalmente no recuerda lo ocurrido.

Aunque los terrores nocturnos pueden ser impactantes, suelen ser inofensivos, y los niños los superan con el tiempo. Comprender qué son y cómo afrontarlos puede ayudar a las familias a gestionar estas noches difíciles con más tranquilidad.

Lo que realmente destacó de nuestra terapeuta fue su empatía genuina y su capacidad de comprensión. No solo tenía un profundo conocimiento sobre la neurodiversidad, sino que también compartía experiencias personales que conectaron con nosotros de inmediato, creando un vínculo de confianza desde el primer momento.

Benedetta Osarenk

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Terrores nocturnos según la edad

Los terrores nocturnos, también conocidos como pavor nocturno, son más comunes en la infancia:

  • Alrededor del 33 % de los niños entre 1 y 2 años los experimenta.
  • Aproximadamente el 20 % de los niños entre 3 y 5 años también los padece.
  • En niños mayores, adolescentes y adultos, son mucho menos frecuentes (entre un 1 y un 2 %).

Los síntomas pueden variar según la edad, desde gritos hasta desorientación. En algunos casos, los niños recuerdan pequeños fragmentos del episodio. Para prevenirlos, es importante mantener una rutina de sueño estable y un entorno seguro. Si los terrores nocturnos afectan a la vida cotidiana, podría ser necesario buscar ayuda profesional para identificar y abordar las causas subyacentes.


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¿Cuáles son los síntomas de los terrores nocturnos?

LoEntre los síntomas más comunes de los terrores nocturnos están:

  • Despertar repentino con miedo o pánico.
  • Gritos y llantos.
  • Aumento de la frecuencia cardíaca y respiración acelerada.
  • Sudoración y enrojecimiento facial.
  • Sentarse en la cama o moverse inquieto.
  • Desorientación y confusión.
  • Resistencia al consuelo.
  • Episodios breves (de 30 segundos a 10 minutos) que suelen ocurrir solo una vez por noche.
  • Falta de reconocimiento del entorno o de las interacciones durante el episodio.
  • Recuerdo nulo o muy limitado al día siguiente.

Estos episodios ocurren durante las primeras fases del sueño (sueño no REM). No es necesario que estén presentes todos los síntomas para que se considere un episodio de terrores nocturnos.


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¿Qué pueden hacer los padres con los terrores nocturnos de los hijos?

Enfrentarse a los terrores nocturnos puede ser complicado, pero hay estrategias que pueden ayudar:

Mantén la calma: Aunque sea difícil, intenta mantenerte tranquilo. Acompaña a tu hijo, incluso si parece inconsolable o no te reconoce.

Garantiza su seguridad: Asegúrate de que el entorno donde duerme es seguro, retirando objetos peligrosos y asegurando ventanas y puertas.

Evita despertarle: No intentes despertarle durante el episodio, ya que podría confundirse más y aumentar su ansiedad.

Crea una rutina relajante: Establece una rutina tranquila antes de dormir, como leer un cuento o un baño relajante. También es útil llevarle al baño antes de acostarse.

Establece horarios regulares de sueño: Intenta que se acueste y despierte siempre a la misma hora, incluyendo los fines de semana.

Minimiza el estrés: Reduce las situaciones estresantes en su día a día, ya que pueden desencadenar los episodios.

Observa patrones: Si los terrores nocturnos ocurren siempre a la misma hora, prueba a despertar suavemente a tu hijo unos 15-30 minutos antes para romper el ciclo.

Consulta con un profesional: Si los episodios son muy frecuentes, intensos o persisten con el tiempo, no dudes en buscar ayuda de un pediatra o psicólogo infantil. A veces, estos episodios pueden confundirse con ataques epilépticos, por lo que es importante una valoración adecuada.

Los terrores nocturnos son una parte del desarrollo normal de muchos niños y, en general, no son indicio de un problema más grave. Sin embargo, comprender lo que está ocurriendo puede ayudarte a manejarlo con más empatía y paciencia. Si tienes dudas o crees que podría haber algún problema subyacente, no dudes en buscar ayuda profesional.


Tratamiento con un psicólogo infantil

Pedir ayuda a un psicólogo infantil es un paso importante cuando un niño está teniendo dificultades emocionales o de comportamiento, o si como padre te sientes desbordado. Aquí te dejamos un breve resumen de cómo suele ser el proceso de tratamiento:

Primer paso: Consulta inicial

La primera consulta sirve para que el psicólogo evalúe las necesidades del niño y de la familia. Esto se hace a través de conversaciones tanto con el niño como con los padres, y es un momento clave para entender la situación.

Plan de tratamiento

Después de la evaluación inicial, se diseña un plan de tratamiento personalizado, adaptado a las necesidades específicas de tu hijo y de vuestra situación familiar.

Tipos de terapia

Los métodos de tratamiento varían según las necesidades de cada niño. Algunos de los más habituales son:

  • Terapia conversacional: Ayuda a que el niño exprese lo que siente y piensa.
  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): Se enfoca en cambiar patrones de pensamiento y comportamientos que puedan estar afectándole negativamente.
  • Terapia familiar: Útil para trabajar en dinámicas familiares que pueden influir en el bienestar del niño.
  • Asesoramiento parental: Los padres también reciben orientación y apoyo para gestionar mejor las situaciones en casa y ayudar al niño en su día a día.

Seguimiento y ajustes

A medida que avanza el tratamiento, el psicólogo evalúa continuamente los progresos y, si es necesario, ajusta el plan para garantizar los mejores resultados posibles.

Un enfoque personalizado

Es importante recordar que cada niño es único, por lo que el enfoque del tratamiento puede variar según sus necesidades y circunstancias.

Trabajar con un psicólogo infantil puede ser una gran ayuda para ti y para tu hijo, proporcionando herramientas prácticas para gestionar emociones y comportamientos de forma saludable. En Lavendla contamos con psicólogos infantiles con experiencia que pueden acompañaros en este camino y ayudaros a hacer más llevaderas las situaciones difíciles.


mariana kayat, lavendla therapy

Escrito por Mariana Kayat

Psicóloga y mediadora en Barcelona, especializada en crecimiento personal, bienestar emocional y resolución de conflictos. Acompaña a las personas en procesos de cambio, ayudándolas a afrontar los desafíos con mayor claridad y equilibrio.